Paradójico. Había probado su propia medicina. Ella, la que no dejaba entrar a nadie. Ella, la que alardeaba de impasibilidad. Ella, la que decía ser de piedra. Ella, la que se burlaba de los demás. Pero también, ella, la que lloraba con alguna que otra película. Ella, la que sufría amores ajenos. Ella, la que sonreía al ver parejas felices. Ella, la que al fin y al cabo, era como todas las personas. Lo primero tan sólo era una máscara, una muralla para evitar que le hicieran daño, otra vez. Sólo había sido en una ocasión y se juró a sí misma que no permitiría que se repitiese. Se traicionó. Poco a poco la muralla comenzó a debilitarse y finalmente ella dejó que callera, porque en realidad, ella quería que se derrumbase. Error. Pero ahora estaba segura, era el último. Construiría otra muralla, esta vez de hielo, un impenetrable bloque que la dejaría a salvo del mundo, a salvo de ellos. Y puede que esta vez se necesitara un astro que irradiara la suficiente energía como para derretir el hielo. Ella dudaba que existiera, por lo que siempre estaría encerrada en su fortaleza. Presa, sí, pero sin peligro.

No volvería a suceder. No cometería otro error. No tropezaría dos veces en la misma piedra. Pero había algo más de lo que también estaba totalmente segura. Ella no le daría a probar de su propia medicina, por mucho que lo desease, por mucho que él lo mereciese. Ella no era así ni lo iba a ser. Sin embargo, otras cosas iban a cambiar. Sí, se iba a divertir. Ya le tocaba, ¿no?
Mmmmm ya me la explicarás con detalle, pero como echaba de menossss tus entradas(L) me maravilla como escribes Evurrr!
ResponderEliminarTequieeero amore.
P.D.: Esa foto la tengo yo en el blog y me encanta *-*