martes, 13 de septiembre de 2011

Salir corriendo...

Correr. Huir. Escapar. Parecen sinónimos de cobardía... Incluso recuerdan a alguien que no quiere enfrentarse a sus problemas. Pero correr no tiene por qué ser de cobardes, sino de inteligentes. O de enamorados. Porque aquí, ¿quién no es cobarde por amor? A veces, salir corriendo es una manera de evitar un daño innecesario. No merece la pena surfrir en vano si no se va a conseguir nada. Así que, ¿para qué intentarlo? El problema es: ¿cómo sabemos cuándo no vale la pena?



Quizás darte la vuelta y echar a correr sea lo más sensato... Pero hay veces que es mejor respirar hondo, levantar la barbilla y mirar al problema a los ojos. Puede que te explote en la cara, o no... ¿Quién sabe? Igual esa decisión es la mejor de tu vida... Desgraciadamente, sólo hay una manera de saberlo: arriesgarse. Y quien no arriesga, no gana.



viernes, 9 de septiembre de 2011

No es oro todo lo que reluce

Corro. Se está yendo. Va a cerrar las puertas. No, por favor. Pongo cara de pena. No funciona. Me cierra las puertas en las narices. Maldito conductor. Ahora toca esperar no sé cuantos minutos en la parada hasta que llegue otro bus... Llega. Subo. Pago. Busco un asiento. Me acomodo en él. Todo de forma automática, como si fuera un robot. El bus arranca. Empieza el juego.

Miro a mi alrededor. Personas. Todas a lo suyo, pensando en sus cosas. Las observo con disimulo. Me encanta hacerlo. Adoro imaginar cómo son sus vidas, adónde van, si tienen problemas... Pero lo mejor es escuchar conversaciones ajenas. Si son dos o más que se conocen mejor, pero aunque todo el mundo esté solo no pasa nada, ya que no hay un solo autobús en el que no suene un móvil: está científicamente demostrado.




Cuando hablan tengo una excusa para apoyar mi teoría sobre su posible personalidad. Pero cuando sólo me fijo en su aspecto, me avergüenzo de mí misma. Si se trata de una chica guapa, no por ello su vida va a ser de color de rosa... Quizás sería más feliz con un poco menos de belleza... Que una chica lleve gafas y esté algo rellenita no quiere decir que saque dieces. ¿Quién sabe? Igual baila genial hip hop... Un hippie con rastas podría venir de una familia rica o estar estudiando empresariales...


Apariencias. Nuestro mundo se basa en ellas. Prejuicios. Todos los tenemos. Y no, no debe ser así. No se puede juzgar sin saber. No basta con abrir los ojos y mirar. Hay que intentar ver más allá para conocer de verdad a las personas.



Apariencias. Distanciando personas desde tiempos inmemoriales.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Manual de amor

El corazón tiene las dimensiones de un puño y su forma es semejante a la de una pera con la punta hacia abajo. El corazón es el órgano que simboliza el amor. Sigue el ritmo de las emociones... Normalmente, en una persona adulta el corazón se contrae entre sesenta y setenta veces por minuto. Pero el de una persona enamorada muchas más. A veces llega hasta cien sin que ni siquiera se dé cuenta. El corazón es el último órgano en rendirse, continúa latiendo incluso cuando está separado del organismo, incluso cuando te abandona la persona amada, incluso cuando ya no quieres sufrir más, porque pierdes el control sobre él cuando está enamorado.
Cuando tu corazón late fuerte por otra persona ya no eres tú quien manda, manda él.