Correr. Huir. Escapar. Parecen sinónimos de cobardía... Incluso recuerdan a alguien que no quiere enfrentarse a sus problemas. Pero correr no tiene por qué ser de cobardes, sino de inteligentes. O de enamorados. Porque aquí, ¿quién no es cobarde por amor? A veces, salir corriendo es una manera de evitar un daño innecesario. No merece la pena surfrir en vano si no se va a conseguir nada. Así que, ¿para qué intentarlo? El problema es: ¿cómo sabemos cuándo no vale la pena?
Quizás darte la vuelta y echar a correr sea lo más sensato... Pero hay veces que es mejor respirar hondo, levantar la barbilla y mirar al problema a los ojos. Puede que te explote en la cara, o no... ¿Quién sabe? Igual esa decisión es la mejor de tu vida... Desgraciadamente, sólo hay una manera de saberlo: arriesgarse. Y quien no arriesga, no gana.

Me sorprende que actualices tanto jaja pero me gusta :D
ResponderEliminarPor cierto, tú leyendo desmotivaciones? OMG!
Bueno yo creo, que huir no es de cobardes, si no hay mejor alternativa, es la opción más sensata. Pero está claro que si no arriesgas, no ganas. Ahí el dilema.
Muackkkkk amor!