Cierra los ojos. ¿Lo ves? ¿No? Relájate. Pon la mente en blanco. No pienses en nada, olvídate de todo, hasta de tí mismo. ¿Ya? Bien. Ahí está. Un precioso cielo azul sin una sola nube blanca. Algo se acerca. ¿Qué es? Un globo. Pero no uno cualquiera, es mágico, como los de las películas, a rayas de infinitos colores. Te subes en él, ya ¿qué puedes perder? Comienzas a ascender. Cada vez todo se vuelve más diminuto. Lo que está abajo pierde importancia, ya casi no puedes visualizarlo. Dejas atrás lo que te hace infeliz. Ya no existen las malas caras, las sensaciones tristes, los silencios incómodos, las lágrimas derramadas, los vacíos insustanciados, las decepciones, las batallas perdidas...
Aterrizas en lienzo en blanco. Ya no estás en la Tierra, ni siquiera en el Universo. Estás ahí para crear tu propio mundo. Eres un artista y sostienes en tu mano una paleta llena de colores y pinceles. Es tu creación. Puedes hacer lo que desees. Ni siquiera necesitas ser un buen dibujante. Tienes una habilidad con un poder insuperable: la imaginación. Y con ella puedes hacer realidad hasta lo imposible. Inventas un paraíso donde solo encuentras lo que tu quieres.
Recuerda lo que en esta vida te hace sonreír. ¿Seguro que lo sabes? Reflexiona bien, a veces no es tan fácil descubrir el camino a la felicidad... Ahí está todo. Paisajes increíbles, cosas materiales que por un momento te llenaron de ilusión, pero sobretodo, personas. Personas a las que quieres, que te dedican sonrisas, que te hacen sentir pleno, con las que puedes ser tú mismo, con las que le ves el sentido a tu existencia... Nadie ni nada te puede parar. Es tu mundo, son tus reglas. Simplemente vives y eres feliz.
Abres los ojos. Vuelta a la realidad. En el fondo no se está tan mal en ella. Hay cosas malas, absurdas, desesperantes. Pero también las hay buenas y a esas son a las que hay que darles más importancia, porque en el momento en el que la balanza se incline hacia las cosas malas, éstas te habrán ganado y no puedes permitirte perder esa batalla.
Aterrizas en lienzo en blanco. Ya no estás en la Tierra, ni siquiera en el Universo. Estás ahí para crear tu propio mundo. Eres un artista y sostienes en tu mano una paleta llena de colores y pinceles. Es tu creación. Puedes hacer lo que desees. Ni siquiera necesitas ser un buen dibujante. Tienes una habilidad con un poder insuperable: la imaginación. Y con ella puedes hacer realidad hasta lo imposible. Inventas un paraíso donde solo encuentras lo que tu quieres.
Recuerda lo que en esta vida te hace sonreír. ¿Seguro que lo sabes? Reflexiona bien, a veces no es tan fácil descubrir el camino a la felicidad... Ahí está todo. Paisajes increíbles, cosas materiales que por un momento te llenaron de ilusión, pero sobretodo, personas. Personas a las que quieres, que te dedican sonrisas, que te hacen sentir pleno, con las que puedes ser tú mismo, con las que le ves el sentido a tu existencia... Nadie ni nada te puede parar. Es tu mundo, son tus reglas. Simplemente vives y eres feliz.
Abres los ojos. Vuelta a la realidad. En el fondo no se está tan mal en ella. Hay cosas malas, absurdas, desesperantes. Pero también las hay buenas y a esas son a las que hay que darles más importancia, porque en el momento en el que la balanza se incline hacia las cosas malas, éstas te habrán ganado y no puedes permitirte perder esa batalla.
¿Y qué pasa con el paraíso que te has inventado? ¿Ha desaparecido?
No. Puedes volver a él siempre que quieras. Basta con cerrar los ojos.
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No estoy disponible en un rato. Creo que me voy a volar en globo ;)
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